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Recetas | Salado

Seitán con salsa a la Pimienta Verde

enero 28, 2019

Un plato tradicionalmente carnívoro que te traigo totalmente veganizado. La salsa a la pimienta verde, que suele acompañar filetes de ternera, aquí se acompaña de unos filetes de seitán crujientitos y sin ningún lácteo. Una delicia para paladares exigentes, y apto para omnívoros: de esos platos que pueden ayudarte a convencer a tus padres de que comer vegano no es el fin del mundo.

La salsa a la pimienta era una de mis favoritas cuando todavía comía carne. Hacía muchísimo tiempo que no la probaba hasta que, un día, paseando por el supermercado, me topé con el tarro de pimienta verde… y me entró un antojo tre-men-do (de salsa, no de carne).

El resultado de ese antojo es un plato delicioso. A mi se me hace un poco «festivo», no me preguntes por qué, así que te recomiendo que lo hagas un domingo de esos que te quieres marcar un homenaje o incluso, si te atreves, un día que tengas invitados y les quieras sorprender. Y ya te digo que si los invitados son omnívoros se quedarán la mar de a gusto. Como ya tienes el principal decidido, puedes completar la comida con unos entrantes ricos como unas tostaditas con queso vegano de untar, y un primer plato ligero como esta crema suave de boniato, o esta ensalada templada de espinacas con bacon vegano y vinagreta balsámica. ¡Toma menú completo!

Si no conoces la pimienta verde, debes darle una oportunidad. Ten en cuenta que es muy aromática, muy fresca. Yo no la considero picante, pero esto es tan subjetivo que quien sabe, a ti se te puede hacer fuerte… La venden en conserva en tarritos de cristal (por lo menos yo nunca la he visto «fresca»). Los granos de pimienta se puede comer directamente, no como los de pimienta negra «seca» que usamos para moler. Puedes añadir algunos a tus salsas y condimentos, pero si te digo la verdad, yo la uso casi exclusivamente para hacer la salsa a la pimienta verde. Con un bote tienes para 4 o 5 veces, y te aguantará bastante tiempo en la nevera.

Para hacer este plato, puedes usar seitán casero o comprado. Yo acostumbro a comprarlo hecho por practicidad y porque, por algún motivo que todavía no he averiguado, el seitán «casero» me cuesta mucho de digerir. Pero si lo haces en casa, te saldrá mucho más barato. Sólo ten en cuenta hacerlo un poco alargadito para que puedas cortar filetes de tamaños similares.

Lo mismo pasa con el caldo: Si tienes la suerte -y el tiempo- de tener caldo casero, pues mucho mejor para ti, para tus comensales, para tu seitán y para el mundo en general. Pero si no, pues no nos volvamos locos: un poco de caldo de verduras comprado y aquí no ha pasado nada. Vigila, eso sí, con el punto de sal de tu caldo y compénsalo al preparar la salsa para que no te quede salada en exceso.

Pero basta de seitán y hablemos del acompañamiento. Las cebollitas frncesas quedan confitadas en el horno, y las patatitas quedan doradas por fuera y suaves y tiernas por dentro. ¡Menuda delicia! Déjame que te dé un consejo: pasa de las cantidades de la receta y haz el doble. O el triple. O todo lo que te quepa en el horno. Y total, una vez lo enciendes, cuanto más metas, mejor. Y lo que sobre (si es que sobra algo) te servirá como acompañamiento perfecto para cualquier plato, bowl o incluso para una ensalada templada durante la semana.

En esta receta las patatas se cocinan con la piel y todo, ya que la patata baby tiene una piel muy finita que apenas se nota al comer y que ayudará a que queden doraditas por fuera y jugosas por dentro. Las cebollitas francesas sí que tendrás que pelarlas. Con un cuchillo pequeño (tipo puntilla) puedes retirar la primera capa, pero con mimo para conservar el máximo posible. Son tan pequeñas que, como te vengas muy arriba, te quedas sin nada. No te engañaré, es un poco laborioso, pero créeme cuando te digo que merece la pena. Al final tendrás unas cebollitas con el interior caramelizado por sus propios jugos y el exterior dorado y sabrosísimo. Qué te digo, si estoy salivando al escribirlo.

Un último apunte: Compra pan. Querrás mojar.

Ingredientes (para 2 personas):

Para el acompañamiento:

  • 300 g patatas baby
  • 300 g de cebollitas francesas
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cdta. romero
  • Aceite de Oliva
  • Sal

Para el seitán en salsa:

  • 250 g seitán fresco (casero o comprado)
  • 1/2 cebolla
  • 20 cl. de crema de soja para cocinar (un brick pequeño)
  • 1 cda. pimienta verde hidratada -en conserva-
  • 1/2 taza de caldo de verdura (casero o comprado)
  • 3 cdas. harina
  • 1/4 cdta. ajo en polvo
  • 1 cdta. levadura nutricional
  • 1 chorrito de vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Procedimiento:

Empezamos por el acompañamiento:

  1. Precalienta el horno a 180ºC
  2. Con la ayuda de una puntilla, limpia la primera capa de las cebollitas. Colócalas en una fuente de horno.
  3. Limpia bien la piel de las patatas, y colócalas en la misma fuente que las cebollitas.
  4. Añade los 2 dientes de ajo (sin pelar).
  5. Rocía con un buen chorro de aceite de oliva, espolvorea con sal y romero. Mezcla todo bien, que todas las patatitas y cebollitas queden bien cubiertas de aceite.
  6. Introduce en el horno durante 40 minutos. Pasado ese tiempo, mezcla todo bien con una espátula. Sube el horno a 200ºC y hornea 20 minutos más o hasta que esté bien doradito. (*)

(*) Ten en cuenta que los tiempos de cocción pueden variar bastante de un horno a otro, así que a partir de los 30 minutos ves vigilando para que no se te queme.

Preparamos el seitán en salsa:

  1. Pica la cebolla y pocha en una sartén grande con aceite de oliva y un pelín de sal. Vigila y remueve con frecuencia para que no se te queme.
  2. Cuando la cebolla esté pochada, añade la pimienta verde (bien escurrida). Cocina un par de minutos.
  3. Añade un chorrito de vino blanco y remueve bien.
  4. Añade la crema de soja, mezcla bien y a continuación añade el caldo, el ajo en polvo y la levadura nutricional. También un poco de sal si lo necesitas. Cuidado si tu caldo es comprado, porque suelen ser saladitos.
  5. Mezcla todo bien, y deja reducir a fuego bajo -sin hervir- removiendo con frecuencia.
  6. Corta el seitán a filetes de medio centímetro, más o menos. Salpimentamos los filetes y los enharinamos por ambos lados.
  7. Fríe en una sartén con un poco de aceite, por ambos lados. Reserva hasta servir (¡puedes aprovechar el horno caliente, una vez hayas terminado de cocinar las verduras!)
  8. Cuando tu salsa haya reducido lo suficiente, el plato está listo para emplatar. Te costará más o menos en función de la marca de crema (las hay más líquidas). Si necesitas ayudarla a espesar, puedes trasladarla a la sartén caliente donde has freído los filetes para terminar de reducir, puesto que los restos de harina de los filetes harán de espesante.

Emplatamos:

Coloca tus filetes en el plato, y echa la crema de pimienta verde por encima.

Acompaña con una buena ración de patatas y cebolla al horno, y espolvorea con un poco de romero o perejil seco, y pimienta negra recién molida.

Haz esta receta, disfrútala, y luego cuéntamelo. Puedes hacerlo por aquí o dejándome un comentario en mi cuenta de instagram @sexybrocoli.

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