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No es tu clásica ensalada de patata

enero 20, 2019

Esta ensalada de patata es una auténtica delicia, llena de sabor y de contrastes de texturas. Y además tiene un bonus: La puedes tomar fría o templada, según te apetezca.

Cuando pensamos en una ensalada, lo primero que nos viene a la cabeza son unas hojas de lechuga. Pero lo cierto es que hay vida más allá de las hojas de iceberg, y tantos tipos de ensaladas que se nos iría la vida contándolas.

Esta, en concreto, es poco tradicional. No es tu clásica ensalada de patata. Está a caballo entre una ensalada y una ensaladilla, porque lleva productos frescos (tomate, zanahoria, apio,…) pero también encurtidos (aceitunas, alcaparras…). Y se aliña como «las ensaladas de toda la vida», con su aceite y su vinagre. Y amiga, el resultado es para quitarse el sombrero. Sí, yo en a veces llevo sombrero (sobretodo en verano, porque me quemo muy fácilmente). Pero sigamos.

En casa somos muy fan de las patatas. En concreto, me sé de un barbudo muy sexy que se alimentaría de ellas si pudiera. Para esta receta yo las hago al horno, pero si tienes la suerte de disponer de patatas a la brasa, mejor para ti y para todos los que te acompañen en la mesa.

Las cantidades están pensadas para que la ensalada sea un primer plato o un acompañamiento, ya que no hay proteínas en esta receta. Si decides hacerla como plato único, te recomiendo subir un poquito las cantidades por persona.

Otra de las ventajas de esta ensalada de patata es que se prepara con antelación, y puedes tenerla en la nevera para una comida o una cena socorridas, o si tienes invitados y no quieres estar con el delantal puesto hasta el último momento. La única precaución es que no añadas el vinagre hasta la hora de servir, para que no se impregne el sabor en exceso y quede demasiado fuerte, ni la sal para que los vegetales crudos no suelten agua. Puedes preparar la vinagreta a parte y aliñar en el momento de servir.

Te voy a contar de donde viene: La inspiración para esta ensalada de patata la encontré en mi último viaje a Italia. Un mediodía cualquiera, buscando un lugar con opciones veganas para mi (créeme, en Cerdeña no es tarea fácil) encontramos un local con comida para llevar en pleno centro de Alguero. El resto de lo que probamos debió ser bastante mediocre porque ni tan siquiera lo recuerdo, pero la ensalada de patata estaba deliciosa. De vuelta a casa, y en plena depresión post-vacacional, me animé a reproducirla, adaptándola un poco a nuestros gustos y a nuestra despensa.

Por cierto, si te gustan las recetas de inspiración italiana, no te pierdas estas Orecchiette alla Barese, que son una auténtica delicia.

Ahora que el frío aprieta, las ensaladas de hoja verde se hacen un poquito más cuesta arriba. Pero esta ensalada de patata, especialmente si la sirves tibia, puede ser la solución a tus problemas.

El resultado te lo dejo aquí, para ti para siempre. No me debes nada a cambio, pero si la haces y me lo cuentas (aquí o en mi cuenta de Instagram: @sexybrocoli), me hará muchísima ilusión.

Ingredientes (para 4 personas):

  • 4 patatas medianas
  • 2 tomates tipo San Marzano (u otro que tenga la pulpa firme, con poca agua y semillas)
  • 1 cs alcaparras
  • 15-20 aceitunas verdes
  • 1 cebolla roja pequeña
  • 1/2 zanahoria
  • 1/2 rama de apio (un tallo de unos 10 cms)
  • 1/2 cp tomillo
  • 1/4 cp orégano
  • sal
  • pimienta negra
  • aceite de oliva virgen extra
  • vinagre de módena

Preparación:

  1. Precalienta el horno a 200º
  2. Lava bien tus patatas, rascando la piel con la ayuda de un cepillo si tienen tierra. Envuélvelas en papel de aluminio y colócalas sobre una bandeja de horno. Hornea durante 45′ (o hasta que estén hechas, lo sabrás al pincharlas con un palillo o brocheta). Deja templar hasta que puedas manipularlas.
  3. Mientras, prepara el resto de ingredientes. Pela tus tomates y elimina el corazón. Puedes escaldarlos para ayudarte a retirar la piel, o bien hacerlo con una puntilla bien afilada. Si quieres, retira las semillas. Corta a dados lo más regulares posible, de apros 1,5cms de grosor, y reserva sobre un colador para que suelten algo de agua.
  4. Corta la cebolla en juliana. Si es muy fuerte, resérvala con un poco de sal para reducir el amargor. Si no (o si te gusta que la cebolla pique un poco) no hace falta.
  5. Retira el hueso de tus aceitunas, si lo tienen. Corta en rodajitas.
  6. Lava la zanahoria y retírale la piel. Con la ayuda del pelador, córtala en cintas.
  7. Lava el apio, retírale la capa exterior de piel, que suele ser más fibrosa, y corta en rodajas de unos 2-3 mm.
  8. Tus patatas deberían estar ya templadas. Retírales la piel, si son orgánicas y te gusta, puedes dejársela. Corta en dados de unos 1,5 cms, lo más regular posible.
  9. En un bol grande, añade tus dados de patata, tomate, zanahoria, apio, aceitunas, alcaparras y cebolla. Mezcla un poco, cuidando de no hacer mucha presión para no desmigajar la patata. Añade el tomillo, el orégano y la pimienta negra recién molida, y riega con un buen chorro de aceite de oliva. Reserva en la nevera hasta el momento de servir para que los sabores se integren.
  10. Para servir, puedes hacerlo tal cual o como ensalada templada: sólo tienes que calentar un poco la mezcla, en el micro o en una sartén. Antes de emplatar, añade la sal y un chorrito de vinagre de módena, y si lo necesita, más aceite. Remueve bien, y ¡a disfrutar!

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